Domingo clasificado
por Juan Carlos González/
Uno de los rituales que practico casi cada domingo, y que me ha dado incontables horas de gozo y retozo, es leer el aviso clasificado. Hay que leerlo todo: trece páginas, más o menos, ocho columnas cada una. Lo más interesante, la convivencia de lo legal con lo ilegal y con lo extralegal.
Primero vienen los autos, los camiones y las motos: toda clase de modelos, del 90 al 2007 la mayoría, todos en “excelentes” condiciones y sin adeudos, muchos invitan al regateo con un “nos arreglamos” o con un “ofrezca”, también se ofrecen préstamos, legalizaciones, modificaciones de taquímetros (análogos y digitales), venta de libritos azules con los precios de todos los modelos, compra, venta, cambio por terrenos, servicios de oportunistas abogados para demandar a Toyota y uno que otro chistorete: “Vendo camioneta Ford fea, pero buena para el trabajo” o “Vendo vocho, 1970, con pintura original”.
Después viene la sección de bienes raíces: bodegas de tamaño mediano que incluyen casa, baratísimos micro locales en zonas con el movimiento comercial de un monasterio, casas con local incluido, habitaciones para mujeres estudiantes o profesionistas (parece que los hombres son muy desmadrosos), oficinas anticrisis ...