Inocuas declaraciones
Categorías: Cinco minutos de español, Columnas
Publicado por: Plan D
por Joel Grijalva/
Hace unos días, en una entrevista, un senador pidió al presidente que se fajara los pantalones para tomar algunas decisiones. Como respuesta inmediata, el secretario de Gobernación exigió al senador que retirara sus “inocuas” declaraciones. Media hora después de la exigencia, las inocuas declaraciones se volvieron inicuas.
Los políticos tienen como ancestral costumbre discutir. Discuten de lo que saben, de lo que ignoran, de lo que nos importa y de lo que a nadie interesa. Además les disgusta hacerlo en persona, de frente; prefieren reñir a través de los medios de comunicación. Esto es comprensible… imagine a los involucrados en el inocuo-gate (presidente, senador y secretario) en plena taquería, han pedido sus gringas y después de unos minutos de sana conversación, el senador da un codazo al presidente y le dice: “¿Te cae que vas a poner a los estados a concursar por ver quién se queda la refinería?, noooo, te pasas de veras, mejor fájate los pantalones y decídelo tú” , el presidente no contesta pues disfruta de tremendo bocado —y todos sabemos que hablar con la boca llena es falta de educación—, así que el secretario entra al quite, deja su gringa en el plato, toma un poco de refresco (pidieron tres jarritos, perdón por la omisión) y le suelta al confianzudo senador: “Oraaa, ya; retira tus inocuas declaraciones”, los otros dos abren los ojos como platos (platos de gringas, se entiende), con lo cual queda claro que, o no entendieron bien, o el secretario acaba de decir una burrada; éste duda, recapacita, analiza y pregunta: “¿Qué?”, el senador, que es un colmilludo, responde: “Pues si son inocuas, ¿para qué las retiro?”
Ahora sabemos que la intención del secretario era tachar de “inicuas” las declaraciones del senador. Inicuo quiere decir “contrario a la equidad”, si algo es contrario a la equidad, es de alguna manera “malvado, injusto”. Algo inocuo, es algo que no hace daño. Si la discusión hubiera ocurrido en la taquería, quizá habría terminado en risas por parte del senador, el presidente y el secretario (quizá las de este último fingidas y sazonadas con un poco de verguenza). Pero como el intercambio de declaraciones ocurrió en los medios, ha terminado en risas por parte de cientos de miles de divertidos espectadores.
La palabra, querido lector, es suya.
Este texto es una versión libre de mi participación en el programa Aquí entre nos, de Mary Carmen Romo, transmitido en Radio BI (25/03/09)







March 26th, 2009 at 4:55 pm
Me has alegrado la noche. Muy bien, me gustô mucho. (Y ya sabes, perdona los acentos, que sustituyo con circunflejos, que para nada es lo mismo, pero ya ves, mi teclado…)
March 30th, 2009 at 1:32 pm
Joel:
¿Que se podria esperar de tales Individuos? Tu sabes que son la escoria de la sociedad y el pais, y a cada rato se evidencian los grandes vacios y carencias de estos individuos. Recuerda que hay quien dice lo que sabe, y quien sabe lo que dice. son situaciones muy diferentes, pero tambien recuerda que No hay que pedirle peras al olmo. Por ultimo, cabe mencionar el dicho del arriero: ¡ Y CON ESTAS MULAS TENER QUE SEGUIR!