Grandes personajes hacen malas películas
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Publicado por: Plan D
por Élmer Homero /
Me imagino que cuando un actor o actriz recibe una invitación para actuar en una película con tema biográfico ha de entrar en una crisis de decisión. Algunas vidas llevadas a la pantalla significado un Oscar para el intérprete, ejemplo, la cinta Claroscuro, que le dio el premio y sacó del anonimato a Geoffrey Rush. Sin embargo, la mayoría suelen ser sonados fracasos. Un notable actor como Anthony Hopkins le dio vida fílmica a dos grandes figuras de la política y el arte con Nixon y Picasso que resultaron pésimas en argumento, dirección y, en general, fueron cintas muy fallidas. Recientemente los cinéfilos esperábamos con ansias Che. El Argentino, que produjo, actuó y yo creo que hasta dirigió Benicio del Toro. No resultó. La película es aburrida, inconexa, sin sentido, lo único rescatable es la interpretación que Demián Bichir hace de Fidel Castro. No pasa de ser un documental tedioso. Algo similar hizo Tom Cruise quien tenía años soñando con hacer Operación Vakiria y le resultó un filme intrascendente. Los premios de la Academia entregados a obras biográficas como el de George C. Scott por Patton, Russel Crowe por Mente brillante y Julia Roberts por Erin Brokovich han sido sobre vidas de seres notables pero no grandes figuras históricas, de manera que la peli ha podido cambiar la historia, modificar las situaciones y hacer lo que le da la gana con la existencia del biografiado. Los grandes personajes siguen sin ser vistos en pantalla. Sin duda alguna, el líder cuya vida ha sido más filmada es Jesucristo. Nunca uno de sus intérpretes ha sido nominado a algún premio por su actuación ni el filme ha competido por ser la mejor película. Nunca han sido llevados a la pantalla George Washington, Abraham Lincoln, Benjamín Franklin, Simón Bolívar, ni otros héroes de la independencia americana. En 1992, para celebrar los 500 años del descubrimiento de América se hicieron dos cintas, Cristóbal Colón, protagonizada por George Corraface, y 1492, interpretada por Gérard Depardieu, que resultó bastante mejor, pero también sin trascender. El almirante Colón, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón siguen esperado una mejor oportunidad. Los ingleses se sienten muy orgullosos de sus iconos, tanto así que Henry VIII, María Estuardo, Ana Bolena, Isabel I, han sido revividos fílmicamente en muchas ocasiones con más pena que gloria. En cambio, el mítico Rey Arturo, los caballeros de la mesa redonda y Robin Hood les ganan en número de ocasiones que han visitado la pantalla. Recientemente hasta Shakespeare (Shakespeare enamorado) e Isabel II (en La reina), la actual, fueron vistos como vidas de cine. Helen Mirren ganó el Oscar y seguimos preguntándonos por qué, si bien es cierto que se le parece mucho qué con eso. El filme no aporta nada. Pretendió ser serio mostrándonos la lucha de poder con Tony Blair y la dificultad para aceptar a Diana, pero nuevamente quedó en un documental largo. Del cine mexicano no hay nada que decir. El cine mexicano es malo, muy malo y los grandes personajes no se le dan. Tampoco los otros. Benito Juárez, Hidalgo, Morelos, Allende, Cuauhtémoc, Moctezuma y muchos han sido tímidamente retratados en telenovelas presuntamente históricas, cuando vivía Ernesto Alonso. Quizás a don Neto le quedó la impresión porque cuando recién entraba al cine, participó en el melodrama doctrinario La virgen que forjó una patria donde hizo a un copetón Allende de opereta, y donde don Miguel Hidalgo y doña Josefa Ortiz de Domínguez muy bien caracterizados actúan y hablan como si ya supieran que iban a ser héroes, recitando frases patrióticas y llenas de idealismo. Juárez fue llevado al cine en Aquellos años, el actor que lo interpretó, Jorge Martínez de Hoyos, ni se parecía, ni la película fue valiosa, ni funcionó en taquilla. Los únicos héroes que han sido llevados al cine hasta el cansancio son los revolucionarios Pancho Villa y Emiliano Zapata. Ninguna de las películas ha servido para algo, aún cuando los yankis hayan filmado y premiado su Viva Zapata con un Marlon Brando de caricatura que más parecía un personaje de El Gran Chaparral. El mejor Villa sin duda lo hizo Eraclio Zepeda (que no era actor sino escritor) quien participó en Reed, México insurgente por invitación de su amigo, el director Paul Leduc. Después sería interpretado por muchísimos, entre los que se cuentan Domingo Soler, Yul Brinner, Tito Junco y el popularísmo Pedro Armendáriz, quien hizo varias películas con un Villa de mentiritas y de comedia. El insoportable Antonio Aguilar se dio el gusto de hacer un Villa que se pareciera mucho a Tony Aguilar y después, para colmo, también interpretó un Zapata de libro de secundaria. Afortunadamente en los dos filmes tuvimos el gusto de verlo morir acribillado.
En fin, la biografía suele ser un tema recurrente en el cine. Mucho me temo que seguiremos viendo este tipo de pelis, bajo la inevitable consigna de “basada en hechos reales” que no son reales, por lo tanto no son hechos y además muy mal filmados. Afortunadamente, el cine seguirá siendo ficción. Como dijo Truffaut “El cine es mejor que la vida”.







