Así comienza…
Categorías: Cultura
Publicado por: Plan D
Así comienza Lo bello y lo triste (Utsukushisa to Kanashimi to, 1961) de Yasunari Kawabata:
Campanas del templo
Eran seis las butacas giratorias que se alineaban sobre el lado opuesto del vagón panorámico de aquel expreso a Kyoto. Oki Toshio observó que la del extremo giraba en silencio con el movimiento del tren. No podía quitar los ojos de ella. Las butacas de su lado no eran giratorias.
Estaba solo en el vagón panorámico. Hundido en su asiento observaba los movimientos de la butata del extremo. No giraba siempre en la misma dirección ni con la misma velocidad: a veces se movía con más rapidez, otras con más lentitud y hasta se detenía y comenzaba a girar en dirección contraria. Al contemplar aquel sillón giratorio que se movía ante sus ojos en un vagón desierto, Oki se sintió solitario. Los recuerdos comenzaron a aflorar en su memoria.
Era el día 29 de diciembre. Viajaba a Kyoto con la intención de escuchar las campanas que señalaban el comienzo del nuevo año.
¿Cuántos años hacía que escuchaba el tañido de aquellas campanas por radio? ¿Cuánto hacía que se habían iniciado esas transmisiones? Probablemente las había escuchado todos los años desde que comenzaran y también había escuchado los comentarios de los diversos locutores que anunciaban el sonido de famosas campanas de los templos más antiguos del país. Durante la transmisión, un año expiraba para dejar paso a otro, de modo que los comentarios tendía a ser floridos y sentimentales. El sonido profundo de una enorme campana de templo budista resonaba con largos intervalos y la prolongada reverberación traía a la conciencia el Japón de antaño y el tiempo transcurrido. Primero eran las campanas de los templos del Norte, luego las de Kyushu; pero todas las vísperas de Año Nuevo concluían con las campanas de Kyoto. Eran tantos los templos de Kyoto, que a veces la radio transmitía los sones entremezclados de cientos de campanas diferentes.
Lo bello y lo triste
Yasunari Kawabata
Emecé








