Así comienza…
Categorías: Cultura, Libros
Publicado por: Plan D
Así comienza El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, 1988) de Thomas Harris:
Capítulo 1
Ciencias de la Conducta, la sección del FBI que se encarga de los asesinatos en serie, está en la planta baja del edificio de la Academia, en Quantico, medio sepultada en la tierra. Clarice Starling llegó ahí jadeante, después de una apresurada caminata desde el callejón de Hogan, en la línea de fuego. Llevaba pasto en la cabeza y manchas de hierba en su rompevientos de la Academia del FBI, por haberse lanzado a tierra, ante una lluvia de disparos, propiciada por un problema de arresto en el campo de tiro.
No había nadie en la oficina externa, así que se permitió admirar un momento el reflejo de su figura en las puertas de vidrio. Sabía que podía lucir muy bien aun sin acicalarse. Las manos le olían a pólvora, pero no tenía tiempo para lavarse. La llamada de Crawford, el jefe de sección, había sido perentoria: ahora mismo.
Encontró a Jack Crawford solo, en la aglomerada suite de oficinas. Estaba de pie junto al escritorio de alguien, hablando por teléfono, y Clarice tuvo la oportunidad de verlo bien, por primera vez en un año. Y lo que vio la conturbó.
En circunstancias normales, Crawford se veía como un ingeniero de edad madura, bien constituido, que podía haberse pagado los estudios universitarios como jugador de beisbol: era un hábil cácher, pero duro cuando se proponía bloquear la base de home. Ahora, en cambio, se veía delgado; el cuello de la camisa le quedaba muy grande, y una curva oscura bajo los ojos inyectados denunciaba la inflamación de los párpados. Cualquiera que leyera los periódicos, sabía que la sección de Ciencias de la Conducta era un infierno. Starling esperaba que a Crawford no lo tuvieran entre ceja y ceja, cosa que parecía poco probable en ese lugar.
El silencio de los corderos
Thomas Harris
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