Cero tolerancia

Categorías: Cinco minutos de español, Columnas
Publicado por: Plan D

por Joel Grijalva /

La vocación importadora de nuestro país no termina al traer chocolates rellenos de polímeros comestibles desde los Estados Unidos o barroquísimas figuritas policromadas de la Virgen de Guadalupe desde China; nuestra capacidad de atracción de producto extranjero es mucho mayor.

Hace algunos años, en la ciudad de Nueva York se instrumentó un conjunto de medidas conocido como Zero Tolerance. El término no fue acuñado en la época de Giuliani; sin embargo, fue durante su administración cuando se hizo popular.

Independientemente de las virtudes y defectos de la “cero tolerancia”, es interesante observar que en México la importación de tales medidas no se limitó a los aspectos técnicos o legales, también nos trajimos el nombre. La intriga es por qué tiene éxito un término como “cero tolerancia” cuando podríamos haber elegido la más obvia “intolerancia”.

Una visita al diccionario será suficiente para resolver el misterio. Para llegar a “intolerancia”, o a “tolerancia cero”, primero hay que conocer la “tolerancia”, y ya encaminados, como Aristóteles, en la búsqueda de la primera causa, pues vayamos hasta “tolerar”.

Tolerar es: 1. Sufrir, llevar con paciencia. / 2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente. / 3. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina. / 4. Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.

Podríamos pensar entonces que “tolerancia” será un sustantivo con cuatro acepciones, contraparte de las cuatro que tiene el verbo. Pues resulta que, además de no tener cuatro acepciones sino seis, el orden en que aparecen es distinto.

Tolerancia es: 1. Acción y efecto de tolerar / 2. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. / etc.

El misterio comienza a desentrañarse: la cuarta acepción del verbo “tolerar” ha sido promovida en el sustantivo “tolerancia”. El movimiento es sutil, pero revelador, nos sugiere ya por qué “intolerancia” suena tan poco amable.

Intolerancia es: 1. Falta de tolerancia, especialmente religiosa.

Ajá, entonces ya hay un matiz, al parecer la intolerancia se opone a la tolerancia, pero no a cualquiera, sino especialmente a la sugerida por la segunda acepción (acepción que, recordemos, está emparentada, no con la segunda acepción de “tolerar” sino con la cuarta).

Recapitulación para abandonar el laberinto de acepciones. “Intolerancia” no es la mera falta de acción y efecto de tolerar, es primordialmente el rechazo a las ideas, creencias o prácticas de los demás; de ahí que si algún insigne político, movido por las más finas intenciones declarara el inicio de un programa de intolerancia, estaría condenando su persona al vituperio.

¿Y entonces? Pues resulta que como nuestra candidata más bonita, “intolerancia”, está muy comprometida; la güerita extranjera (eso sí, bien arraigada) sale al quite y se lleva las palmas, no obstante que a algunos nos siga pareciendo una turista desabrida y superficial.

Este texto es una versión libre de mi participación en el programa Aquí entre nos, de Mary Carmen Romo, transmitido en Radio BI (29/07/09)

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One Response to “Cero tolerancia”

  1. Paco Says:

    Así los legisladores y abogados organizan sus crímenes propios por cambiar las palabras usadas al definirlas.

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