Qué barrio
Categorías: Cinco minutos de español, Columnas
Publicado por: Plan D
Por Joel Grijalva /
Cada una de las partes en que se divide un pueblo es un barrio. Aunque, por supuesto, hay de barrios a barrios: el que está a las afueras del poblado se llama en realidad arrabal —también hay de pueblos a pueblos: a algunos nos gusta llamar a nuestro pueblo, ciudad—. Suponemos que, si el pueblo (o ciudad) es inmenso, la cantidad de barrios en que se divida será correspondientemente ingente. Suponemos que suponemos bien, pero la realidad echa por tierra ambas suposiciones. Resulta que el crecimiento de una ciudad implica tanto el aumento de “partes” en que se divide como el incremento de nombres para dichas partes.
Así tenemos que mientras la ciudad se mantuvo pueblo, la gente vivía en los barrios; cuando la ciudad llegó propiamente a serlo (recordemos que era pueblo), surgieron las colonias (que no eran sino nuevos barrios). Pero la ciudad crecía, las colonias se hicieron viejas (los barrios ni se diga) y dejó de ser elegante mudarse ahí, así que aparecieron los fraccionamientos (que eran nuevas colonias y, por mera cronología, novísimos barrios). Después aparecieron los residenciales (o sea, el lugar donde la gente reside, o sea, barrios, colonias o fraccionamientos). Y la cosa no para, ahora se han sumado los cotos (es decir…).
Hay quien dice que este fervor de nombrar es descendiente directo de la mercadotecnia (¿para qué vivir en un barrio si se puede vivir en un coto?, aunque finalmente sean la misma gata); es posible. Aventuro otra hipótesis: la motivación es de inspiración geológica, quizá incluso dendrocronológica, así un futuro historiador del crecimiento citadino contará con nombres suficientes para documentar su trabajo. El anillo exterior de barrios (actual) llevará como nombre “estrato cotos”, el siguiente será “estrato residenciales”, etc. Además de dotar a nuestro hipotético especialista de vocabulario suficiente, le habremos proporcionado claves importantes para reconstruir la velocidad con que requerimos de que nos deslumbren para vendernos lo mismo pero más caro.
Este texto es una versión libre de mi participación en el programa Aquí entre nos, de Mary Carmen Romo, transmitido en Radio BI (01/09/09)








