Pirocromo (revista)

Categorías: Cultura, Destacados
Publicado por: Plan D

Pirocromo

por Joel Grijalva /

En Evil Dead II, Ash, el protagonista y casi solitario personaje de la película lucha contra su propia mano poseída en una secuencia memorable. Representar dos personajes simultáneos sin caer en la duplicación —o triplicación si a Luceritos vamos— es menos un logro actoral que un pretexto afortunado para que el director despliegue sus recursos creativos.

Antes de continuar, y como supongo que muchos no saben de qué demonios estoy hablando, obligaré a una nota al pie a dejar de serlo y aparecer justo aquí: Evil dead es una trilogía de películas de Sam Raimi, ahora conocido por su trabajo en la serie Spiderman. Se trata de tres historias de “terror” de bajo presupuesto que, además de divertidas, son un afortunado laboratorio de lenguaje cinematográfico.

Continúo. En Evil Dead II, Ash se ha quedado solo en la cabaña a merced de los espíritus demoniacos que amenazan con poseerlo, ¿para qué?, qué más da. La cuestión es que una buena parte de la historia transcurre con un solo personaje en una sola locación. Hacer avanzar una historia y además lograr mantener la atención del espectador, no es tarea fácil. Raimi enfrenta a Ash a ingeniosos problemas: después de combatir contra su mano derecha, es testigo de una habitación cuyos integrantes comienzan a reír liderados por una cabeza de venado colgada de la pared, un recorrido por la habitación nos permite ver cómo una lámpara de escritorio, un reloj, las puertas y libros de un librero, y pequeño banco ríen y bailan. Ash parece asustado al principio; al final, gracias a picados y acercamientos agresivos, está tan loco como el resto de la habitación.

¿Cómo llegó Sam Raimi a trabajar en Spiderman, o mejor aún, en The Quick and the Dead —por cierto, joyita del nuevo western— después de haber dirigido terror de bajo presupuesto? En realidad no llegó al cine mainstream a pesar del cine de terror, sino gracias a éste. Evil Dead y Darkman, entre otras, fueron el territorio libre en que Raimi puso a prueba sus ideas, es ahí donde logra persecuciones impecables con el simple recurso de seguir al personaje con la cámara y añadir monstruosos sonidos, es ahí donde demuestra que cuatro cuadros casi independientes bastan para presentar un choque violentísimo, etc.

El cine avanza gracias a las grandes producciones, por un lado, y a la libertad que ofrece el cine de bajo presupuesto, por el otro. James Cameron inció su carrera con Xenogenesis y Piraña II, después llegó a Terminator; Peter Jackson aprendió en Bad Taste, Meet the Feebles y Braindead lo que enseñaría después en la trilogía de The Lord of the Rings; Francis Ford Coppola se lanzó a la ciencia ficción (con Nebo zovyot) y el terror (Dementia 13)  antes de atreverse con The Godfather o Apocalypse Now; Steven Spielberg repitió a su trailer monstruo (de Duel) en el tiburón de Jaws. Sin la libertad de hacer y deshacer con la cámara, forzar la actuación, experimentar con el sonido y la iluminación, y explorar los límites del lenguaje cinematográfico, probablemente nunca hubieran visto la luz las obras maestras de estos directores.

Los estudiantes de Letras Hispánicas de la Universidad Autónoma de Aguascalientes han iniciado su trilogía demoniaca. La revista Pirocromo promete ser, y espero que lo cumpla, el laboratorio para quienes comienzan su escritura, el territorio libre en el que se cuestionen los límites entre géneros, se lancen apuestas  estéticas atrevidas y se aventuren propuestas arriesgadas. El primer número es un paso en esa dirección: está poblado de cuentos casi ensayos acerca de cuestiones astronómicas (y terror); narraciones mínimas de clasificación evasiva; invitados de renombre, (que traducen o cuentan); poemas a la manera de (una suerte de resucitación de formas olvidadas); reseñas serias de libros de autores jóvenes y divertimentos de corte fantástico.

Raimi experimentó con el lenguaje cinematográfico y ahora es uno de los directores que mejor conocen su labor. Los autores que inician su carrera en Pirocromo tendrán en sus páginas ese espacio de confort para enfrentar los problemas de la escritura, para explorar sus límites como autores, y para sobrepasarlos. Esta revista hacía falta.

Felicidades a los editores, al Departamento Editorial y al Departamento de Letras de la UAA.

Pirocromo

Editor Roberto Bolaños Godoy

Consejo editorial Gabriela de Alba Jiménez, Israel Mújica Arochi, Mónica Orozco Velasco, Moisés Ávila Ortega

Número 1

(2) Editorial

Dossier. Movimiento

(4)El Universo nos dice adiós. La más grande historia de terror / Josúe Zamarripa

(7) El viaje descendente-ascendente de Altazor / Silvia Teresa Flota Reyes

(12) El amor la poesía, VI – Paul Éluard (traducción) / Benjamín Valdivia

(15) Después del holocausto / Israel Mújica Arochi

(16) Contemplaciones / NovonefeshC

(17) Cuatro poemas / Adán Brand Galindo

(19) Salamanca eterna / Mauricio de Jesús Polina Cano

Otras creaciones

(20) Si pudiera lo haría / Desidero Macías Silva

(21) El suave olor de la sangre / Marco Tulio Aguilera

(30) León / Alberto Chimal

(33) Un poema / Jorge Terrones

(34) La movilidad que implica el hallazgo / Silvia Teresa Flota Reyes

(35) A sus ojos / Hassan Habib Hammed

(36) La quinta rosa / Sergio Martínez Medina

(37) Recibe mi poesía / Doraelia López Cerda

(38) Refugio / Angélica Martínez Coronel

(39) Va / Ruben Torres

(40) Historias para la luz de febrero Vol. 3 / Lecumberry

(42) Una política multiforme / Roberto Bolaños Godoy

(43) Tres poemas / Julieta Lomelí Balver

Obra en portada: Como derviche / Silvia Teresa Flota Reyes

Otras imágenes: Mitzi Lorena López, Silvia Teresa Flota Reyes, Gabriela Itzagueri Mendoza Sánchez

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One Response to “Pirocromo (revista)”

  1. Sergio Martínez Says:

    ¡Venga ya el segundo número!

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