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	<title>Plan D &#187; Cinco minutos de español</title>
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	<description>Tu guía de ocio y entretenimiento en Aguascalientes y Zacatecas</description>
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		<title>Sesquipedalismos</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Aug 2010 23:03:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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por Joel Grijalva /
Que se cumplen cien años: centenario. Que se cumplen doscientos años: bicentenario. Que se cumplen ciento cincuenta: ¿sesquicentenario? Así es. Si navega usted por la red y cuenta con suficiente paciencia, encontrará que en México, además de la Independencia y la Revolución, se celebra la Reforma (que ha sido rebautizada como Reforma [...]]]></description>
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<p style="text-align: right;"><strong>por <a href="admin@pland.com.mx" target="_blank">Joel Grijalva</a> /</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Que se cumplen cien años: centenario. Que se cumplen doscientos años: bicentenario. Que se cumplen ciento cincuenta: ¿sesquicentenario? Así es. Si navega usted por la red y cuenta con suficiente paciencia, encontrará que en México, además de la Independencia y la Revolución, se celebra la Reforma (que ha sido rebautizada como Reforma liberal, no sea que algún despistado suponga que Juárez y Lutero eran compadres). Y aunque las teorías acerca de una conspiración maquiavélica en contra de tal festejo no escasearán, es evidente que la euforia no ha invadido nuestros corazones debido al poco atractivo del apelativo, fealdad que se deriva, por supuesto, de su naturaleza sesquipedal.</p>
<p style="text-align: justify;">“Sesqui-“ (compuesto de las palabras latinas <em>semi</em> y <em>que</em>) hace referencia en español a una unidad y media. Así que el sesquicentenario no es otra cosa que un centenario y medio. Sesquipedal resulta un poco más complejo, literalmente significa “de pie y medio”. Esta palabra de origen horaciano se utiliza para designar otras palabras cuya característica es ser innecesariamente largas, de manera que suenan petulantes o afectadas: usar “concretizar”, cuando tenemos “concretar”; “direccionar” en lugar de “dirigir”; “recepcionar” por “recibir”. También serían sesquipedales los enunciados o construcciones que se prolongan sin razón —Ej.: “Procederemos a remitirlo a la delegación”, por “Lo enviaremos a la delegación”; o el favorito de los aficionados a los pleonasmos: “pero más sin embargo”—.</p>
<p style="text-align: justify;">Con el fin de que esta nota trascienda el nivel de anécdota y se apuntale la seriedad del tema, añado a continuación un complemento internacional para anglófilos, angloparlantes y, por qué no, hasta ingleses.</p>
<p style="text-align: justify;">
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<p style="text-align: justify;">Este texto es una versión libre de mi participación en el programa Aquí entre nos, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (24/08/10)</p>
<p><a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save"><img src="http://pland.com.mx/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a> </p>]]></content:encoded>
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		<title>Ansiedad de tenerte en mis brazos&#8230;</title>
		<link>http://pland.com.mx/2009/12/23/ansiedad-de-tenerte-en-mis-brazos/</link>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2009 19:45:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[
por Joel Grijalva/
En muchos casos acudir al diccionario para conocer la diferencia entre dos palabras puede convertirse en una aventura que nos lleva a recorrer de extremo a extremo el alfabeto y termina depositándonos perplejos de nuevo en nuestro asiento. Si sólo tomáramos como base el diccionario para distinguir la &#8220;angustia&#8221; de la &#8220;ansiedad&#8221;, antes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="top" />
<p style="text-align: right;">por Joel Grijalva/</p>
<p style="text-align: justify;">En muchos casos acudir al diccionario para conocer la diferencia entre dos palabras puede convertirse en una aventura que nos lleva a recorrer de extremo a extremo el alfabeto y termina depositándonos perplejos de nuevo en nuestro asiento. Si sólo tomáramos como base el diccionario para distinguir la &#8220;angustia&#8221; de la &#8220;ansiedad&#8221;, antes de lograrlo, tendríamos que surcar las páginas desde la aflicción hasta la zozobra, pasando por la congoja, la incertidumbre, el sofoco, el sufrimiento y el temor. Al final, ganamos en vocabulario lo que perdemos en claridad: resulta que la una lleva irremediablemente a la otra e, irremediablemente también, viceversa.</p>
<p style="text-align: justify;">Tracemos unas cuantas rutas como ejemplo:</p>
<p style="text-align: justify;">A. Ruta simplificada que lleva de la ansiedad a la angustia</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>ANSIEDAD</strong>: 1. Estado de agitación, inquietud o <strong>zozobra</strong> del ánimo. / Zozobra: 2. Inquietud, aflicción y <strong>congoja</strong> del ánimo, que no deja sosegar, o por el riesgo que amenaza, o por el mal que ya se padece. / Congoja: 1. Desmayo, fatiga, <strong>ANGUSTIA</strong> y aflicción del ánimo.</p>
<p style="text-align: justify;">B. Ruta hipersimplificada que lleva de la ansiedad a la angustia</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>ANSIEDAD</strong>: 2. <strong>ANGUSTIA</strong> que suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis, y que no permite sosiego a los enfermos.</p>
<p style="text-align: justify;">C. Ruta hipersimplificada que lleva de la angustia a la ansiedad</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>ANGUSTIA</strong>: 1. Aflicción, congoja, <strong>ANSIEDAD</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Una posible solución para escapar de este angustiante callejón sin salida son los diccionarios especializados, pues desfacer este tipo de entuertos es uno de sus singulares placeres; sin embargo, tanto los diccionarios médicos como los psicológicos introducen matices que los hablantes legos en tales materias no tomamos en cuenta (el grado de afectación física, la intensidad de la sensación, etcétera). A medio camino entre los diccionarios tradicionales (RAE, Colmex, etc.) y los especializados, nos encontramos los hablantes, que sabemos la diferencia aunque no siempre sepamos explicarla. Una mayoría contundente de hispanoparlantes coincidiría en que angustia y ansiedad no son sinónimos, y no necesitarían mayor prueba que la imposibilidad de sustituir una por otra en algunos contextos: nadie aceptaría que &#8220;Ansiedad de tenerte en mis brazos&#8230;&#8221; puede ser reescrito como &#8220;Angustia de tenerte en mis brazos&#8230;&#8221; sin provocar un cambio importante de significado. A la pregunta de por qué ocurre así, las respuestas serían casi tantas como entrevistados hubiera.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizá la mejor estrategia será, a final de cuentas, elaborar un cóctel con las tres aproximaciones: la libertad autorreferencial del diccionario tradicional, la intuición siempre precisa de los hablantes y la atomización obsesiva de los diccionarios especializados. He encontrado una explicación absolutamente maravillosa, pero el margen de esta entrada es demasiado estrecho para incluirla, así que, en su lugar dejo una frase que encierra la solución:</p>
<p style="text-align: justify;">Los niños se sienten ansiosos por la llegada de la Navidad; los padres, angustiados.</p>
<p style="text-align: justify;">Este texto es una versión libre de mi participación en el programa Aquí entre nos, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (22/12/09)</p>
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<p><a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save"><img src="http://pland.com.mx/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a> </p>]]></content:encoded>
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		<title>De la mística y el rechace</title>
		<link>http://pland.com.mx/2009/12/09/de-la-mistica-y-el-rechace/</link>
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		<pubDate>Wed, 09 Dec 2009 14:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[
por Joel Grijalva /
Cualquier hablante es un potencial inventor de palabras. Si alguien se ve en la necesidad de acuñar, modificar o adaptar un vocablo, lo más probable es que lo hará. Sin embargo, la mera invención no es suficiente para que una palabra nueva se vuelva popular, mucho menos para que entre en el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="top" />
<p style="text-align: justify;"><strong>por <a href="mailto:joel_grijalva@pland.com.mx" target="_blank">Joel Grijalva</a> /</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cualquier hablante es un potencial inventor de palabras. Si alguien se ve en la necesidad de acuñar, modificar o adaptar un vocablo, lo más probable es que lo hará. Sin embargo, la mera invención no es suficiente para que una palabra nueva se vuelva popular, mucho menos para que entre en el diccionario, antes tendrá que pasar algunas pruebas. Primero la palabra deberá convencer a su autor, una mera ocurrencia corre el riesgo de ser olvidada; pero si a quien se le ocurrió cree en la conveniencia de su creación, intentará soltarla de vez en cuando frente a los amigos, con la familia. Con algo de suerte, la palabra será adoptada. Después, ella luchará por fundar su imperio (y vaya que miles no lo logran; basta recordar los códigos familiares que resultan incomprensibles para los no iniciados “ah, pues un <em>surmito,</em> jajaja, así decía mi tío Teobaldo”, toda la familia ríe y tú quedas aislado y molesto). Supongamos que la palabra ha saltado la barrera familiar (primero estuviste desconcertado, pero tanto insiste tu novia con la mentada palabrita, que has terminado por aceptarla, y usarla), ahora deberá encontrar su espacio, ubicarse en la lengua, demostrar su poder y crecer, inmiscuirse en las conversaciones. Quizá tenga que trasladarse, recorrer mundo. Si tiene éxito, y el tiempo no la olvida; quizá llegará se convertirá en patrimonio de los hablantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Un factor que puede acelerar el proceso es la ubicación del creador de palabras. Y nadie mejor ubicado para ser oído <em>ad nauseam</em> que los narradores de partidos de futbol, y nadie con mayor capacidad de repetición: una y otra vez las mismas frases, una y otra vez las mismas palabras, las mismas ocurrencias.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre las miles de palabras que estos usuarios de la lengua han acuñado o modificado, hay algunas que van desapareciendo poco a poco, fueron llamarada de petate, y tan vagas e imprecisas resultaron que no tardarán mucho en caer en desgracia (a menos que un entusiasta famoso la retome y le infunda nuevos bríos). Como ejemplo tenemos “mística”. Súbitamente, hace un par de años el futbol se encontró desprovisto de problemas (o aciertos) comprensibles, no había más estrategias equivocadas, ni equipos desordenados, ni decisiones incorrectas, todo se debía a fallos o aciertos en la mística. ¿Qué querían decir con eso?, probablemente querían decir mucho; sin embargo, no decían absolutamente nada. “Mística” regresó a su lugar de origen y ahí continúa desprovista de su balompédica asociación (aunque Místico tenga algo que añadir).</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado, es posible que la discreta “rechace” resulte una ganadora. Aunque no aparece en los diccionarios, parece que suma adeptos sin sumar enemigos. Un rechace es una acción de tipo defensivo que consiste detener el avance del balón que amenaza con acercarse a la portería, se trata de un solo golpe (no hay control de la pelota) que no inicia (por lo menos no intencionalmente) una acción de ataque. El español cuenta ya con una palabra derivada de “rechazar”, “rechazo”. La virtud de “rechace” podría ser su especialización, se trataría de un sinónimo de “rechazo” restringido al ámbito deportivo. Además no se trata de una singularidad, una pariente cercana ha logrado ya su aceptación plena: “despeje”, que tenía como antecedente “despejo” (ambas, naturalmente, derivadas de “despejar”).</p>
<p style="text-align: justify;">¿Esto es bueno o malo? Ni lo uno, ni lo otro, simplemente así es: algunas palabras serán modificadas, otras morirán y otras nacerán, a pesar de los aplausos y los abucheos.</p>
<p style="text-align: justify;">Este texto es una versión libre de mi participación en el programa <em>Aquí entre nos</em>, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (08/12/09)</p>
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		<title>Carta a Ufemia</title>
		<link>http://pland.com.mx/2009/10/14/carta-a-ufemia/</link>
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		<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 03:33:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[por Joel Grijalva /
&#8220;Eso no se dice&#8221; es, para algunos, un mantra.
Además de usar la lengua para los más nobles y retorcidos fines, le hemos endilgado un impoluto catálogo de tabúes. Hay palabras, frases, oraciones que no se dicen (o se dicen, aunque no se deberían decir), que &#8220;suenan&#8221; mal, que son propias de groseros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="top" /><strong>por <a href="mailto:joel_grijalva@pland.com.mx" target="_blank">Joel Grijalva</a> /</strong></p>
<p style="text-align: justify; ">&#8220;Eso no se dice&#8221; es, para algunos, un mantra.</p>
<p style="text-align: justify; ">Además de usar la lengua para los más nobles y retorcidos fines, le hemos endilgado un impoluto catálogo de tabúes. Hay palabras, frases, oraciones que no se dicen (o se dicen, aunque no se deberían decir), que &#8220;suenan&#8221; mal, que son propias de groseros y malvados. No nos queda más que hablar bien y seremos buenos. El problema aparece cuando nos damos cuenta de que el tal catálogo tiene una extensión considerable e invade temas de los que nos es indispensable hablar. Estar en casa de tus suegros, a punto de pedir la mano de tu novia, y necesitar de manera irrenunciable orinar, resulta un momento de total exigencia; ¿cómo harás del conocimiento de tu futura familia política tu prioridad fisiológica?, ¿cómo les explicarás que quieres mucho a su hija, pero que en ese momento lo único en que puedes pensar es en cómo aliviar la vejiga? Desde luego &#8220;Queridos Don Señor Suegro y Doña Señora Suegra, no puedo continuar platicando pues debo orinar&#8221; queda descartada, aunque sea la purita verdad. Lo mejor: &#8220;Disculpen, ¿me permiten su baño?&#8221;, aunque todo mundo sepa que lo que tienes que hacer es orinar. ¿Por qué tememos tanto a las palabras? A los niños pequeños se les enseña a hacer del uno y del dos, ¿de verdad hay quien no sepa qué tratamos de esconder con tales malabares léxicos? Es más, no saberlo echaría por tierra el objetivo de informar, sin informar; de decir algo, sin decirlo. A la sustitución de una palabra, frase u oración &#8220;fea&#8221; por una &#8220;bonita&#8221; (por más confusa que resulte) se lo conoce como <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=eufemismo" target="_blank">eufemismo</a>.</p>
<p style="text-align: justify; ">¿Eso está mal? Me parece que no, finalmente la lengua es nuestra y podemos hace con ella lo que queramos. Los eufemismos constituyen, por otro lado, una muestra divertidísima del ingenio de los hablantes. Nadie, en México, tiene ya amantes, aunque tengan su <em>detalle</em>, la <em>otra</em>, la <em>capillita</em> o un <em>segundo frente</em>. Los niños carecen de pene, pero eso sí, cuentan con <em>pito</em>, <em>pajarito</em>, <em>amigo</em>, <em>cosita</em>, <em>chile</em> o <em>tiliche </em>(¿qué hace un pediatra cuando una madre le pide que revise el <em>chispispiajo </em>del niño?). La cosa no queda en las palabras, nuestros aguerridos vecinos del norte se han dado gusto inventando circunloquios infames para esconder acciones terribles, ahora resulta que si mueres a causa de los errores de los soldados estadounidenses no eres un muerto sino un elemento más del &#8220;daño colateral&#8221;; los Estados Unidos ya no invaden países, &#8220;actúan de manera preventiva&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify; ">Evitaré extenderme. Aunque no puedo dejar de señalar el torpe uso, y notable abuso, de los eufemismos por parte de algunos eufemísticamente incapaces políticos. Un ejemplo basta:</p>
<p style="text-align: justify; ">Hasta hace unos meses (porque seguro ahora todo es diferente) para obtener una credencial del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (antes Instituto Nacional de Adultos en Plenitud, antes Instituto Nacional de la Senectud) había que llegar a las cuatro de la mañana para hacer fila para pedir ficha a las seis para comenzar el trámite a las ocho para terminar pasadas las once. ¿Le importará a quienes deben hacer el trámite cómo les llamen si no tienen dónde sentarse, padecen de frío y reciben un trato denigrante? ¿Cuál es el objetivo de cambiar el nombre si no se cambia la actitud? La palabra &#8220;viejo&#8221; no es mala por sí sola, el problema es cómo tratamos a los viejos. ¿De verdad, llamarlos &#8220;personas adultas mayores&#8221; logrará que la señora maleducada que mastica con la boca abierta una torta con aguacate fosforescente mientras los regaña cambie su actitud? ¿Es más importante mudar designación, papelería y logotipos, que simplificar trámites ridículos? Y, además, ¿&#8221;adultos en plenitud&#8221;?, ¿qué quiere decir eso? Si un adulto de 18 años se siente absolutamente feliz, puede considerarse en plenitud. ¿&#8221;Personas adultas mayores&#8221;?, ¿mayores que qué, que las personas adultas menores? En fin, quizá en unos años me toque llegar a las cuatro de la mañana para hacer fila&#8230; al Instituto de Adultos que Aunque Pasan de Cierta Edad Siguen Siendo Importantes Para El País Aunque No Lo Parezca.</p>
<p>Les devuelvo sus palabras, se las vuelvo después de usarlas, y que conste en esta carta que acabamos de un jalón (largo pero uno solo). A ver si a este <em>post</em> sí le dan contestación. Aquí queda como amigo, su afectísimo y atento y muy seguro servidor.</p>
<p>Este texto es una versión libre de mi participación en el programa <em>Aquí entre nos</em>, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (13/10/09)</p>
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		<title>Feria del Libro de Aguascalientes</title>
		<link>http://pland.com.mx/2009/09/30/feria-del-libro-de-aguascalientes/</link>
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		<pubDate>Thu, 01 Oct 2009 00:35:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>

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por Joel Grijalva /
Este año, la Feria del Libro de Aguascalientes (organizada por el Instituto Cultural de Aguascalientes) brinda una inmerjorable oportunidad para quienes gustan de la lectura. Como ningún otro año, se encuentran ofertas difíciles de creer. Para muestra un par de botones:
1. En el espacio de la Tusquets Editores hay una formidable colección [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="top" />
<p style="text-align: justify;"><strong>por <a href="mailto:joel_grijalva@pland.com.mx" target="_blank">Joel Grijalva</a> /</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Este año, la Feria del Libro de Aguascalientes (organizada por el <a href="http://aguascalientes.gob.mx/cultura/" target="_blank">Instituto Cultural de Aguascalientes</a>) brinda una inmerjorable oportunidad para quienes gustan de la lectura. Como ningún otro año, se encuentran ofertas difíciles de creer. Para muestra un par de botones:</p>
<p style="text-align: justify;">1. En el espacio de la <a href="http://www.tusquetseditores.com/" target="_blank">Tusquets Editores</a> hay una formidable colección de libros a 50 pesos. La selección es amplia y le aseguro que si comprara a ciegas, movido sólo por el título, la imagen de portada o lo que los arcanos le dicten, difícilmente saldrá defraudado. Incluso entre los libros en descuento se encuentra <em>La hija de Kheops,</em> de Alberto Laiseca. ¿Por qué lo menciono? Bien, porque Laiseca es uno de los invitados de lujo de este año a la feria (créame que si digo &#8220;de lujo&#8221; es porque Laiseca es uno de los más grandes narradores argentinos de la actualidad, lo que equivale a decir que es uno de los mejores narradores de habla hispana de la actualidad, lo que equivale a decir que es uno de los mejores narradores, así, a secas, que es decir mucho, y con justicia). Me temo que el descuento se pueda deber a que en Tusquets no se han enterado de que sus libros serán demandadísimos en estos días, confiemos en que no sean lectores fervientes de PlanD (algo difícil de creer) y no nos hagan la maldad de soltarnos <em>La hija de Kheops </em>en los trescientos pesotes del precio de lista (en caso de que sí nos lean, ¿no podrían mandar también <em>La mujer en la muralla</em>, con su respectivo descuento?).</p>
<p style="text-align: justify;">2. Editorial <a href="http://www.edicionesera.com.mx/" target="_blank">Era</a>, orgullosa y admirable editorial mexicana, parece contar entre sus filas con más informantes. Además de haber editado varios libros de César Aira (a continuación recorra de nuevo el párrafo anterior, cuando encuentre la frase que inicia con &#8220;uno de los más grandes narradores argentinos de la actualidad&#8230;&#8221;, simplemente siga leyendo hasta el paréntesis de cierre, después vuelva a este punto, es decir, a este paréntesis de cierre y continúe leyendo, gracias), se han enterado de que él también viene a Aguascalientes, así que su espacio está surtidísimo. Los precios no caen en la deliciosa ganga, como en el caso de Tusquets; sin embargo, siguen resultando atractivísimos (aprox. 130 pesos). En caso de que en Era nos lean, lo que seguramente ocurre, PlanD lanza una cordial invitación a demostrar que las editoriales mexicanas compiten de tú a tú con las españolas, ¿por qué no nos regalan un descuento adicional?, prometemos aprovechar la oferta desaforadamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta aquí los botones. Vaya a la Feria del Libro y consígase el cajón de sastre completo.</p>
<p style="text-align: justify;">Este texto es una versión libérrima de mi participación en el programa <em>Aquí entre nos</em>, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a style="color: #333333; text-decoration: none; background-image: url(http://pland.com.mx/wp-content/themes/modificadomassivepress/massivepress/images/dot.gif); background-repeat: repeat-x; background-attachment: initial; -webkit-background-clip: initial; -webkit-background-origin: initial; background-color: initial; font-weight: 700; background-position: 0% 100%; padding: 0px; margin: 0px;" href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (29/09/09)</p>
<p style="text-align: justify;">*¿No sabe qué eventos habrá? No hay problema: <a href="http://www.lajornadaaguascalientes.com.mx/" target="_blank">La Jornada Aguascalientes</a> le ofrece una edición especial de su suplemento <a href="http://www.lajornadaaguascalientes.com.mx/media/guardagujas/maestrosguardagujas26092009.pdf" target="_blank">guardagujas</a> con el programa de la Feria y con recomendaciones de los eventos más destacados. Para descargar su ejemplar virtual, de clic en la imagen:</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.lajornadaaguascalientes.com.mx/media/guardagujas/maestrosguardagujas26092009.pdf" target="_blank"><img class="size-full wp-image-3137     aligncenter" title="Logo" src="http://pland.com.mx/wp-content/uploads/2009/08/guardagujaslogopos.jpg" alt="Logo" width="142" height="95" /></a></p>
<p><a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save"><img src="http://pland.com.mx/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a> </p>]]></content:encoded>
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		<title>Qué barrio</title>
		<link>http://pland.com.mx/2009/09/02/que-barrio/</link>
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		<pubDate>Thu, 03 Sep 2009 01:06:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[
Por Joel Grijalva /
Cada una de las partes en que se divide un pueblo es un barrio. Aunque, por supuesto, hay de barrios a barrios: el que está a las afueras del poblado se llama en realidad arrabal —también hay de pueblos a pueblos: a algunos nos gusta llamar a nuestro pueblo, ciudad—. Suponemos que, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="top" />
<p style="text-align: justify;"><strong>Por <a href="mailto:joel_grijalva@pland.com.mx" target="_blank">Joel Grijalva</a> /</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Cada una de las partes en que se divide un pueblo es un <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=barrio" target="_blank">barrio</a>. Aunque, por supuesto, hay de barrios a barrios: el que está a las afueras del poblado se llama en realidad <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=arrabal" target="_blank">arrabal</a> —también hay de pueblos a pueblos: a algunos nos gusta llamar a nuestro pueblo, ciudad—. Suponemos que, si el pueblo (o ciudad) es inmenso, la cantidad de barrios en que se divida será correspondientemente ingente. Suponemos que suponemos bien, pero la realidad echa por tierra ambas suposiciones. Resulta que el crecimiento de una ciudad implica tanto el aumento de “partes” en que se divide como el incremento de nombres para dichas partes.</p>
<p style="text-align: justify;">Así tenemos que mientras la ciudad se mantuvo pueblo, la gente vivía en los barrios; cuando la ciudad llegó propiamente a serlo (recordemos que era pueblo), surgieron las <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=colonia" target="_blank">colonias</a> (que no eran sino nuevos barrios). Pero la ciudad crecía, las colonias se hicieron viejas (los barrios ni se diga) y dejó de ser elegante mudarse ahí, así que aparecieron los <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=fraccionamiento" target="_blank">fraccionamientos</a> (que eran nuevas colonias y, por mera cronología, novísimos barrios). Después aparecieron los <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=residencial" target="_blank">residenciales</a> (o sea, el lugar donde la gente reside, o sea, barrios, colonias o fraccionamientos). Y la cosa no para, ahora se han sumado los <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=coto" target="_blank">cotos</a> (es decir…).</p>
<p style="text-align: justify;">Hay quien dice que este fervor de nombrar es descendiente directo de la mercadotecnia (¿para qué vivir en un barrio si se puede vivir en un coto?, aunque finalmente sean la misma gata); es posible. Aventuro otra hipótesis: la motivación es de inspiración <a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=geolog%C3%ADa" target="_blank">geológica</a>, quizá incluso <a href="http://www.dendrocronologia.com/Marcos_definicion.htm" target="_blank">dendrocronológica</a>, así un futuro historiador del crecimiento citadino contará con nombres suficientes para documentar su trabajo. El anillo exterior de barrios (actual) llevará como nombre “estrato cotos”, el siguiente será “estrato residenciales”, etc. Además de dotar a nuestro hipotético especialista de vocabulario suficiente, le habremos proporcionado claves importantes para reconstruir la velocidad con que requerimos de que nos deslumbren para vendernos lo mismo pero más caro.</p>
<p style="text-align: justify;">Este texto es una versión libre de mi participación en el programa <em>Aquí entre nos</em>, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (01/09/09)</p>
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		<title>El poderío del lenguaje</title>
		<link>http://pland.com.mx/2009/08/18/el-poderio-del-lenguaje/</link>
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		<pubDate>Tue, 18 Aug 2009 19:48:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[por Joel Grijalva/
Ceder la palabra es un signo de buena educación. Creo que contar con un vocabulario abundante es un mérito, aunque menor a la habilidad de disponer de las palabras. Esto lo dice mejor Ernesto Sábato en Uno y el Universo, su primer libro publicado:
Poderío del lenguaje
La riqueza del lenguaje puede ser medida por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="top" />por Joel Grijalva/</p>
<p style="text-align: justify;">Ceder la palabra es un signo de buena educación. Creo que contar con un vocabulario abundante es un mérito, aunque menor a la habilidad de disponer de las palabras. Esto lo dice mejor Ernesto Sábato en <em>Uno y el Universo,</em> su primer libro publicado:</p>
<blockquote><p><strong>Poderío del lenguaje</strong></p></blockquote>
<blockquote><p>La riqueza del lenguaje puede ser medida por el número de las palabras, pero no su poderío. Hay escritores que se arreglan con un vocabulario restringido, que sacan matices y partido del que tienen por la maestría en la colocación. Como en el ajedrez, una palabra no vale por sí sola sino por su posición relativa, por la estructura total de que forma parte. Sólo un escritor mediocre puede desdeñar ciertas palabras, como un mal jugador de ajedrez desdeña un peón: no sabe que a veces sostiene una posición.</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Este texto (el párrafo primero solamente) es una versión libre de mi participación en el programa <em>Aquí entre nos</em>, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (18/07/09)</p>
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		<title>Cero tolerancia</title>
		<link>http://pland.com.mx/2009/08/08/cero-tolerancia/</link>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2009 13:47:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[
por Joel Grijalva /
La vocación importadora de nuestro país no termina al traer chocolates rellenos de polímeros comestibles desde los Estados Unidos o barroquísimas figuritas policromadas de la Virgen de Guadalupe desde China; nuestra capacidad de atracción de producto extranjero es mucho mayor.
Hace algunos años, en la ciudad de Nueva York se instrumentó un conjunto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="top" />
<p style="text-align: justify;"><strong>por <span style="color: #0000ff;"><a href="mailto:joel_grijalva@pland.com.mx" target="_blank">Joel Grijalva</a></span> /</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La vocación importadora de nuestro país no termina al traer chocolates rellenos de polímeros comestibles desde los Estados Unidos o barroquísimas figuritas policromadas de la Virgen de Guadalupe desde China; nuestra capacidad de atracción de producto extranjero es mucho mayor.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace algunos años, en la ciudad de Nueva York se instrumentó un conjunto de medidas conocido como <em>Zero T</em><em>olerance</em>. El término no fue acuñado en la época de Giuliani; sin embargo, fue durante su administración cuando se hizo popular.</p>
<p style="text-align: justify;">Independientemente de las virtudes y defectos de la “cero tolerancia”, es interesante observar que en México la importación de tales medidas no se limitó a los aspectos técnicos o legales, también nos trajimos el nombre. La intriga es por qué tiene éxito un término como “cero tolerancia” cuando podríamos haber elegido la más obvia “intolerancia”.</p>
<p style="text-align: justify;">Una visita al diccionario será suficiente para resolver el misterio. Para llegar a “intolerancia”, o a “tolerancia cero”, primero hay que conocer la “tolerancia”, y ya encaminados, como Aristóteles, en la búsqueda de la primera causa, pues vayamos hasta “tolerar”.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=tolerar" target="_blank">“<span style="color: #0000ff;">Tolerar</span>”</a> es: 1. Sufrir, llevar con paciencia. / 2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente. / 3. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina. / 4. Respetar las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.</p>
<p style="text-align: justify;">Podríamos pensar entonces que “tolerancia” será un sustantivo con cuatro acepciones, contraparte de las cuatro que tiene el verbo. Pues resulta que, además de no tener cuatro acepciones sino seis, el orden en que aparecen es distinto.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=tolerancia" target="_blank">“<span style="color: #0000ff;">Tolerancia</span>”</a> es: 1. Acción y efecto de tolerar / 2. Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias. / etc.</p>
<p style="text-align: justify;">El misterio comienza a desentrañarse: la cuarta acepción del verbo “tolerar” ha sido promovida en el sustantivo “tolerancia”. El movimiento es sutil, pero revelador, nos sugiere ya por qué “intolerancia” suena tan poco amable.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=intolerancia" target="_blank">“<span style="color: #0000ff;">Intolerancia</span>”</a> es: 1. Falta de tolerancia, especialmente religiosa.</p>
<p style="text-align: justify;">Ajá, entonces ya hay un matiz, al parecer la intolerancia se opone a la tolerancia, pero no a cualquiera, sino especialmente a la sugerida por la segunda acepción (acepción que, recordemos, está emparentada, no con la segunda acepción de &#8220;tolerar&#8221; sino con la cuarta).</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Recapitulación para abandonar el laberinto de acepciones</em>. &#8220;Intolerancia” no es la mera falta de acción y efecto de tolerar, es primordialmente el rechazo a las ideas, creencias o prácticas de los demás; de ahí que si algún insigne político, movido por las más finas intenciones declarara el inicio de un programa de intolerancia, estaría condenando su persona al vituperio.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y entonces? Pues resulta que como nuestra candidata más bonita, “intolerancia”, está muy comprometida; la güerita extranjera (eso sí, bien arraigada) sale al quite y se lleva las palmas, no obstante que a algunos nos siga pareciendo una turista desabrida y superficial.</p>
<p style="text-align: justify;">Este texto es una versión libre de mi participación en el programa <em>Aquí entre nos</em>, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (29/07/09)</p>
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		<title>Aquí entre nos</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jul 2009 21:00:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[En la página 13 (huyan triscadecafóbicos) de sus Minucias del lenguaje, José G. Moreno de Alba se mete con &#8220;nosotros&#8221;. Comenta que una modernización de los textos religiosos y devotos está  próxima. Como ejemplo de tal reforma le dieron, y nos da, una oración de la oración Padre Nuestro: &#8220;venga a nos tu reino&#8221; [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="top" />En la página 13 (huyan triscadecafóbicos) de sus Minucias del lenguaje, José G. Moreno de Alba se mete con &#8220;nosotros&#8221;. Comenta que una modernización de los textos religiosos y devotos está  próxima. Como ejemplo de tal reforma le dieron, y nos da, una oración de la oración Padre Nuestro: &#8220;venga a nos tu reino&#8221; sería apropiadamente actualizada como &#8220;venga a nosotros tu reino&#8221;.</p>
<p>Esto haría entrar en cintura a &#8220;a nos&#8221; que se caracteriza por una rebeldía de color arcaico. Actualmente en español el pronombre correspondiente de la primera persona del plural que entra en una construcción preposicional (o sea, &#8220;preposición + ésos que somos&#8221;) es &#8220;nos&#8221;, y para muestra un montón: &#8220;compraron tres boletos para nosotros&#8221;, &#8220;eso los afecta a ellos y a nosotros&#8221;, &#8220;¿estás con nosotros en esto?&#8221;, &#8220;de nosotros no hay quejas&#8221;, etc.</p>
<p>Me parece que ir de &#8220;venga a nos tu reino&#8221; a &#8220;venga a nosotros tu reino&#8221; no presenta mayores problemas (quizá algún distraído que se sabe el Padre Nuestro por la &#8220;tonadita&#8221; pierda el ritmo las primeras veces), además, como apunta Moreno de Alba, se evitará la interpretación &#8220;vénganos tu reino&#8221; que produce una interesante versión, aunque poco piadosa. Sin embargo, en el amplio lado laico, hay una construcción que de ser modernizada sufriría una evidente desmejora: &#8220;Aquí entre nos&#8221;.</p>
<p>Cuando deseamos participar alguna cuestión íntima o secreta, invitamos a nuestros confidentes a que todo quede &#8220;aquí entre nos&#8221;. ¿Siente usted que la solicitud implícita de no divulgar la información compartida se mantiene si dice &#8220;Oye, que esto quede aquí entre nosotros&#8221;?</p>
<p>No estoy en contra de la incursión de la modernidad en los textos religiosos; pero, <strong>aquí entre nos</strong>, confieso que ciertos rincones de la lengua me gustan tal como están.</p>
<p>Este texto es una versión libre de mi participación en el programa <em>Aquí entre nos</em>, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (08/07/09)</p>
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		<title>Quién dijo fobia</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Jul 2009 13:00:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Plan D</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cinco minutos de español]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>

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		<description><![CDATA[“Del amor al odio hay un paso”; sin embargo, del temor al odio hay un paso más cortito. La palabra “fobia” significa aversión obsesiva o temor irracional compulsivo. Más que dos emociones distintas, se trata de dos estados de la misma emoción. Aquello que tememos en exceso termina por ser el objeto de nuestro más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p id="top" />“Del amor al odio hay un paso”; sin embargo, del temor al odio hay un paso más cortito. La palabra “<a href="http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&amp;LEMA=fobia" target="_blank">fobia</a>” significa aversión obsesiva o temor irracional compulsivo. Más que dos emociones distintas, se trata de dos estados de la misma emoción. Aquello que tememos en exceso termina por ser el objeto de nuestro más concentrado odio. El horrísono <a href="http://pland.com.mx/2009/03/14/el-ataque-del-dios-pan/" target="_blank">ataque del dios Pan</a> nos provoca el deseo de escapar y muda cualquier afecto que pudiéramos sentir por el protector de los pastores en aversión pura.</p>
<p>La lengua (y quienes la hacemos y usamos) nos permite formar palabras a partir de “fobia” que resultan de una precisión asombrosa. El mecanismo es sencillo, tome la palabra que designa aquello que odia o teme (de preferencia en griego) y agregue como terminación “fobia”. Y aunque resultado no siempre es  literalmente “odio o temor a”, alguna relación con tal significado tiene. Así, la “hidrofobia” (odio o temor al agua) no es tanto una respuesta emocional como física, debida a una enfermedad.</p>
<p>Ahora, si lo que quiere es que su miedo (y su palabra) sea incluido en el diccionario, es necesario que no sea usted el único que lo padece: el temor debe estar suficientemente extendido entre los hispanohablantes como para merecer su consagración por las academias.</p>
<p>A continuación, una muy restringida selección (10, pido perdón a los decafóbicos) de fobias que circulan por nuestra lengua (imagine cuántas personas tendrán que sufrir cada una como para que se haya acuñado y difundido la palabra que la nombra):</p>
<p><strong>Araquibutirofobia</strong>: miedo a las cáscaras de cacahuate (en versión extendida, miedo a que las cáscaras o la crema de cacahuate se peguen al paladar). Este padecimiento contraria principalmente a padres de familia que ven en el sándwich de mermelada y crema de cacahuate el desayuno por antonomasia para niños que entran a las 7:00 de la mañana a la escuela.</p>
<p><strong>Bolsefobia</strong>: miedo u odio a los bolcheviques. Por una extraña razón, esta fobia tiende a concentrarse en personas que nacieron antes de la década de 1980 y en mencheviques trasnochados.</p>
<p><strong>Cacofobia</strong>: miedo u odio a la fealdad. Definitivamente un problema cuando quien sufre de ella es feo. (Debido a que la belleza y la fealdad gustan de esconderse en la subjetividad, puede ocurrir el paradójico caso de que un cacofóbico que tenga malos gustos aborrezca en realidad la belleza).</p>
<p><strong>Cacoptrofobia</strong>: miedo a los espejos. Ninguna fobia es agradable, pero ésta hasta cierto punto resulta deseable para quienes padecen de cacofobia (especialmente para quienes además de cacofóbicos sean vanidosos).</p>
<p><strong>Chamainofobia</strong>: miedo al Halloween (originalmente a la fiesta celta de Samhain). Sin lugar a dudas, otra prueba más de que hay que oponer fervientemente nuestro Día de los Muertos a la hórrida colonización cultural anglosajona.</p>
<p><strong>Efebifobia</strong>: miedo (y comúnmente odio inconmensurable) a los adolescentes. Todavía se discute si se trata de un problema o de algo tan natural como la sed.</p>
<p><strong>Helenologofobia</strong>: miedo u odio por los términos griegos. Si conoce a alguien que sufra este mal, evite decírselo.</p>
<p><strong>Octofobia</strong>: miedo a la forma 8. Se aconseja que para disfrutar los cumpleaños 8, 18, etc. se opte por velitas de números romanos. (Además de la temible octofobia, otros números cuentan con su grupo de opositores particular: 4, tetrafobia; 13 triscadecafobia, 666 hexakosioihexekontahexafobia, etc.)</p>
<p><strong>Ponofobia</strong>: miedo o repulsión a hacer cualquier trabajo. Así que no permita que lo discriminen, usted no es un flojo, sufre de ponofobia.</p>
<p><strong>Zemifobia</strong>: miedo a los topos. Desafortunadamente, para los zemifóbicos el topo no está en peligro de extinción; peor aún, si el topo fuera sólo una criatura imaginaria, la fobia aún podría existir (la bogibofobia, miedo al “Coco”, confirma que se puede temer lo real y lo imaginario).</p>
<p>Este texto es una versión libre de mi participación en el programa <em>Aquí entre nos</em>, de Mary Carmen Romo, transmitido en <a href="http://www.radiogrupo.com.mx/xebi/" target="_blank">Radio BI</a> (01/07/09)</p>
<p><a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save"><img src="http://pland.com.mx/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a> </p>]]></content:encoded>
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