por Minerva Delgadillo
Cuando voy a algún evento, procuro informarme un poco al respecto. En este caso no había sido la excepción: entré a internet y busqué Cirque Fantastic. Aparecieron sobre la pantalla la lista de resultados, di clic en algunas ligas, fotos y videos, observe cada detalle y me dije no parece gran cosa; sin embargo, a pesar de esa primera impresión, asistí al show.
La presentación sería a las 9 pm, pero nosotros llegamos aproximadamente a las 8:30, para buscar un buen lugar y evitar las multitudes, pero –para mi sorpresa–, cuando estábamos muy cerca del Teatro del Pueblo, me di cuenta que había una fila para ingresar, no era muy larga y avanzaba rápido. Adentro, buscamos un buen lugar para sentarnos: las sillas ya estaban ocupadas o apartadas, las gradas laterales tienen una visión del escenario que deja mucho que desear y las del fondo están bastante alejadas, por ello, optamos por permanecer de pie justo detrás de los asientos.
Dieron las nueve y algunos de los presentes comenzaron a chiflar, entonces, sobre el escenario aparecieron dos hombres con torsos desnudos que acomodaban las telas que colgaban desde lo más alto de la estructura. La gente guardó silencio, mientras, las ...