por Juan Carlos González /
A pesar de los remilgos de los vecinos, el centro histórico de Zacatecas se ha ido convirtiendo en la zona de la ciudad por excelencia para ir a comer o a cenar, para verse con los amigos en una cantina, para salir de antro con aires de Don Juan y no ligar, como siempre, para ir a un museo o a un concierto, para salir en plan familiar y caminante, para sentarse a escuchar los chistoretes del payaso en turno en la plaza Goitia, para toparse con una callejoneada y rasgar el suelo a ritmo de tambora, para tomarse un café y resolver el mundo y la política, en fin, para trabajar, para vivir.
Cerca del mercado González Ortega y de Catedral, en la calle Aguascalientes, se encuentra calle arriba una pequeña cantina que sin lugar a dudas está entre las favoritas de los zacatecanos. Todos Santos ocupa un lugar de mínimas dimensiones y a ello debe mucho de su atractivo. Cuenta con una parroquia fiel, pero, caso raro, a los primerizos o extraños también se les recibe como a hermanos: la banda reconoce a los de su especie, a los posibles compinches de secretos e indecencias ...